lunes, 20 de septiembre de 2010

Mi llegada a Japón - 1 de Septiembre de 2.010


Linda Cáceres.

Cuando supe que me habían aprobado el viaje inmediatamente comencé a planificar las cosas que haría durante el mismo en las ciudades que nos llevarían a conocer. Pasé por muchos procesos de papeleos con la Fundación Japón, y realmente me siento muy agradecida con la Embajada del Japón de Venezuela que me apoyó y ayudó muchísimo para estos procesos y para todo el viaje. Siempre estuvieron pendientes de mí y eso me hizo sentir muy contenta. También por supuesto me siento meramente agradecida con la Fundación Japón por tan maravillosa oportunidad así como a todos mis mejores amigos que siempre me apoyaron con el japonés.

Esta es la primera vez en mi vida que viajo fuera del país y en avión, así que fue una gran experiencia. Todos me metieron miedo con los procesos de inmigración en los aeropuertos y con la elevación del avión y las turbulencias; creo que tuve suerte, pues todo me fue muy bien, no tuve ningún problema en el aeropuerto (en ninguno, ni para encontrar los terminales, que bueno!), y lo del avión más bien se sintió como en un parque de diversiones, y cuando habían turbulencias me parecían más bien cuando los autobuses en Venezuela pasan sobre los huecos de la calle XD. En realidad es difícil que yo le agarre miedo a algo, jeje!!.

Un viaje bien largo me eché para poder llegar a Japón. Tuve que tomar 2 aviones, el primero hacia París con una duración de vuelo de 9 horas, y el segundo hacia Kansai-Osaka con una duración de vuelo de 12 horas. Salí el 30 de Agosto y llegué a París el 31 y de allí hacia Japón que llegué el 1 de Septiembre. ¿Llegué cansada?, obvio!!, jeje!!, muchas horas sentada en un avión. Pero cuando vi a Japón desde el avión me puse a llorar, el chico japonés que estaba sentado al lado mío no me decía nada pero por su cara supuse que habría pensado: "¿Qué le pasará a esta loca?, XD.

Cuando llegué a Japón y me dirigí a inmigración casualmente me conseguí a una chica que también se había ganado el viaje como yo, ella es Nilen de Colombia y se convirtió en mi primera amiga de este viaje. Me sentí contenta al igual que ella, pues nos apoyamos entre sí y nos llevamos muy bien; y además que somos países hermanos, jeje!.

En el aeropuerto de Kansai-Osaka nos estaba esperando un miembro de la Fundación Japón con un cartel que decía "The Japan Foundation". Allí había otros compañeros que también estaban llegando a Japón, la mayoría eran latinos. Del aeropuerto nos trasladaron hacia el Instituto de la Fundación Japón de Kansai. Al llegar nos entregaron un sobre con toda la información del programa y el itinerario de los 15 días del tour; además, nos dieron un sobre con dinero en efectivo y una tarjeta con la que accedíamos a nuestra habitación y también tenía dinero electrónico con el que pagaríamos la comida en el comedor del instituto. El dinero en efectivo era para pagar algunas comidas, pasajes y otros gastos de los días que íbamos a estar fuera del instituto.

De esta manera llegué al país del Sol Naciente "Japón". No lo podía creer, "¡¡estaba pisando Japón!!". ¿Cual fue mi primera impresión cuando llegué?, bueno!, creo que lo primero que me impresionó fue la excesiva pulcritud de la calle y de todo lo que veía a mi alrededor. Tengo que usar un superlativo pues decir "se veía limpio" no es suficiente.

En otro post contaré lo que hice en este primer día en Japón....

sábado, 18 de septiembre de 2010

Mi viaje a Japón - ¡¡¡Una experiencia inolvidable!!!


Linda Cáceres.

Bueno!, ya he llegado a Venezuela; he estado full de cosas por hacer pero estaré poco a poco publicando todas mis experiencias de mi viaje a Japón en este blog, les pido paciencia por favor. Les daré un resumen de las cosas que hice durante el viaje y de todas las metas que logré cumplir para éste.

Muchos creen que yo me costeé este viaje (bueno!, parecía porque todos me pedían regalos de Japón), yo creo que ni trabajando por 5 años como mula lo hubiera podido pagar. Este viaje de Japón me lo gané después de concursar por 3 años seguidos en un discurso de idioma japonés, y he comprobado el dicho "A la Tercera va la Vencida". No fue nada fácil pero lo importante es que lo logré; al ganar el discurso y aprobar una prueba escrita la Embajada del Japón de Venezuela me postuló y recomendó ante la Fundación Japón, después de tanto papeleo y procesos por fin fui seleccionada y así me invitaron a conocer este maravilloso país por 15 días con todos los gastos pagos.

Un viaje a Japón como el que yo me gané tiene un costo de aproximado de 60.000 BsF. (eso serían como unos 13.400 $ americanos), si es que no es más. Creo que realmente tuve suerte, jeje!, bueno! tampoco se trata de suerte, es cuestión de trazarse una meta y luchar duro por ella para lograrla, y aunque muchos me dijeron que era imposible he demostrado que no hay imposibles para mí; puede que el camino sea difícil pero tengo la certeza de que puedo lograr todo lo que me proponga, y con esto está la prueba de ello.

Fuimos 57 personas de todo el mundo, una por cada país; tantas culturas, razas y creencias unidos por un sólo sueño "Conocer el Maravilloso Mundo de Japón". La dominación dentro del grupo fuimos los latinos ya que éramos mayoría quienes más hablábamos en nuestra lengua castellana, pero igual casi todos nos comunicábamos en japonés e inglés, bueno!, yo hice el esfuerzo con el japonés porque para mí no era fácil hablar por la falta de práctica, pero allí me defendí, fue una experiencia única. (No me pregunten por el inglés que ese si todavía no lo entiendo).

Salí de Venezuela el 30 de Agosto para tomar el avión hasta París y de allí hice escala para llegar al Aeropuerto de Kansai-Osaka el 1 de Septiembre. Al llegar nos esperaban funcionarios de la Fundación Japón quienes nos llevarían en transporte hasta el instituto de Osaka. De regreso salí el 15 de Septiembre de Osaka a Narita-Tokyo en avión, luego de Tokyo esperé 12 horas en el Aeropuerto para tomar el avión hasta París, y de París esperé 5 horas para así tomar el avión de regreso a Venezuela, llegando el 16 de Septiembre.

Este viaje comprendía un tour en 4 ciudades importantes de Japón: Osaka, Kyoto, Hiroshima y Tokyo. Cuando yo había recibido en Venezuela el itinerario del tour de los 15 días yo me planifiqué varias metas para cumplirlas en este viaje, y me siento súper feliz por haberlas logrado todas, bueno! me faltó sólo una pero ya esa se escapaba de mis manos, que era el conocer a una "Geisha", pero yo ya sabía con antelación que esa si no era probable de lograr, el resto todas las cumplí.

Mis metas del viaje fueron las siguientes:

Tomarme una foto en las afueras del Palacio Imperial: allí es donde vive la Familia Real de Japón, pero no podía tomármela dentro del Palacio porque está prohibido, pues me la tomé afuera.

Conocer Tokyo: pude conocer nada más y nada menos que la ciudad más cara y poblada del mundo, Tokyo, la capital de Japón y por la que todos se mueren por ir a trabajar allá.

Me monté en el Shinkansen: Conocido como "El Tren Bala". Desde niña la primera tecnología que conocí de Japón fue este maravilloso tren que viaja de ciudad en ciudad, es considerado como el tren más rápido y tecnológico del mundo, viajando a más de 300 Km por hora. Después de 15 años he logrado verlo en persona y montarme en él; casi lloro cuando lo vi.

Conocí el Castillo de Oro: Estuve en frente del hermoso Castillo de Oro, y les informo que es un castillo hecho de oro sólido, y tiene en la punta del techo un ave grande de oro. Que hermoso castillo, era uno de mis más anhelados sueños conocerlo.

Mi foto junto a la estatua del perro Hachiko: tal vez algunos conocerán la historia del perro Hachiko de la estación Shibuya de Tokyo, hasta una película le hicieron. Hachiko representa la Lealtad en Japón y es muy famoso. Luego les hablaré más sobre este perro en otro post del blog para explicárselos a quienes aún no conocen la historia.

Vi el Monte Fuji: la montaña más alta y famosa de Japón, es prácticamente un símbolo de Japón. Ya cuando mis esperanzas se iban, durante el vuelo de Tokyo a Osaka tuve la enorme suerte de que el avión pasó cerca del Monte Fuji y estuve tan emocionada que le tomé demasiadas fotos. Un sueño cumplido a último momento.

Jugué al Kickbaseball Japonés: desde hace más de 2 años supe de la existencia de este juego en Japón y siempre quise conocerlo y jugarlo, allí tuve esa gran oportunidad gracias a que contacté a los miembros de la Asociación de Kickbaseball de Osaka con meses anticipados antes del viaje, y ellos me concedieron la oportunidad. Fue una experiencia increíble.

Comí el Momo: el momo o durazno japonés es una fruta muy popular en Japón. Siempre tuve la curiosidad de ver un durazno rosado y de comerlo, es muy sabroso y jugoso, hasta se me chorreaba el jugo en las manos; ñam ñam!, sabroso!!.

Me compré mi Daruma: Daruma es un monje que simboliza la Perseverancia. Cuadra muy bien conmigo. Desde que empecé a estudiar japonés siempre quise tener uno y ahora ya tengo el mío; luego les cuento acerca del gran Daruma San.

Me compré mi Kokeshi: las Kokeshi son muñecas de madera y representan una importante artesanía tradicional japonesa. Además, son tan sencillas y lindas, aunque leí que se ven sencillas pero su fabricación es complicada.

Me monté en el Tren de Japón: pagué un Ticket libre y me paseé en el tren de Tokyo, me fui a Akihabara, Ginza, Shibuya, Yoyogi, Chiyoda, Shinjuku y Harayuko; no me alcanzó más tiempo para seguir paseándolo, jeje!!.

Conocí la famosa Torre de Tokyo: aunque la vi desde el transporte pero lo importante es que la vi. Esta torre es la más alta del mundo con más 332 metros de altura.

Preparé Té Verde: la ceremonia del Té es una forma ritual de preparar un Té en Japón; tiene muchísimas reglas que se deben de cumplir, desde para entrar a la habitación donde se preparará el Té hasta para tomárselo. Las piernas me quedaron doliendo porque la posición en la que hay que sentare es incómoda, pero la experiencia fue extraordinaria.

Visité el Museo de la Paz en Hiroshima: vi todo lo de la bomba nuclear de la Segunda Guerra Mundial, aquella que devastó a Hiroshima; pero lo más increíble es que los japoneses se recuperaron muy rápido y ahora la ciudad está como si nada hubiera pasado; aunque los japoneses tienen este momento dentro de sus mentes como un día triste para ellos.

Viajé en 7 aviones: bueno! no es que estaba en mis planes pero esto es un récord, nunca en mi vida había viajado en avión, y en tan sólo 18 días me monté en 7 aviones. La experiencia fue súper pero muy agotadora, jeje!!

Comí todo tipo de comida japonesa: NO! en Japón no se come ratas ni cucarachas; en realidad puros vegetales y sobretodo ¡ARROZ!, hasta en el desayuno, aunque es muy sabroso, ya extraño la comida, ñam ñam!!.

Aprendí a Manejar Bicicleta: pues sip!, no sabía manejar bicicleta, y en Japón me sentí segura de poder conducirla a toda hora; después de tantas estrelladas que me hice, en el último día la pude maniobrar muy bien; así que puedo decir que aprendí a manejar Bicicleta en Japón.

Mostré el Kickingball en Japón: añadiéndole un aporte a la historia de este deporte, logrando que por primera vez sea exhibido oficialmente en un país extranjero, aproveché mi viaje para contactar a los del Kickbaseball japonés y ellos me dieron la oportunidad, este fue un día que nunca olvidaré, pues me trataron tan bien y me dieron regalos y demás.

Cociné comida japonesa: en la casa de la familia japonesa con quienes compartiría un día entero como parte del programa del viaje, cociné Takoyaki, muy sabrosos por cierto, aunque me costaba voltearlos pero hasta que lo logré, jeje!!.

Le tomé fotos a la Luna y a mi Estrella desde Japón: puede sonar algo tonto para muchos pero es una promesa que le hice a una de mis mejores amigas, ella me pidió la foto de la Luna en Japón y le cumplí (aunque fue difícil encontrar la bendita Luna, no sé porqué no se veía), y también aproveché de tomarle a mi Estrella. Sí!, tengo Estrella en el cielo!, cada quien con su creencia ¿no?.

Me encontré con mi mejor amiga japonesa: ya hace un año que Yuko regresó a Japón. Nos conocimos aquí en Venezuela y le prometí que iría a Japón y haría todo lo posible para verla y así fue. Fue muy complicado porque aunque yo estaba en Osaka y ella también, de su casa al instituto eran como 2 horas de recorrido; pero logramos vernos después de tanto tiempo, un momento muy alegre.

Conocí la vida del japonés: en la casa de la familia japonesa, tuve un día para aprender cómo era la vida del japonés en su hogar. Realmente es muy armoniosa, son muy sencillos, limpios, organizados y me trataron con muchísima amabilidad.

Diosss!!, hice tantas cosas!!, creo que me faltan más, pero las seguiré contando en post siguientes.

Indudablemente una experiencia única para vivirla, pero esto es sólo un abreboca para mí, viví algo único pero debo seguir trazándome metas más grandes. Así que he de volver a Japón y esta vez la meta será más grande "Estudiar en Japón".

5 de Septiembre de 2.010 - Día del Kickingball Internacional.


Sábado 5 de Septiembre de 2.010.
Osaka-Japón.


¡¡El gran día llegó!!, El Kickingball ha sido mostrado en Japón.

Por Primera vez en toda su historia el Kickingball fue exhibido oficialmente en un país extranjero. Japón ha sido el país anfitrión, gracias a la enorme ayuda del profesor Seiichi del Colegio Imafuku en Osaka (contactado por Linda Cáceres desde Venezuela ya hace meses), quien contactó a los directivos de la Asociación de Kickbaseball de Osaka para preparar un día en donde se realizaría un intercambio deportivo entre el Kickbaseball Japonés y el Kickingball Criollo.

El profesor Nakamura trasladó a la representante de KICKINTER hasta el campo de juego en donde se realizaría el intercambio deportivo; allí estaban en espera los importantes directivos de la OKA (Asociación de Kickbaseball de Osaka), entre ellos el Presidente de la misma. Todos le dieron una calurosa bienvenida a nuestra Líder KICKINTER, y ella a su vez agradeció tan flamante bienvenida e hizo entrega del material deportivo de Kickingball, y además, recibió material de Kickbaseball, para de esta manera estrechar lazos entre ambas disciplinas.

Incluso a una chica ex-jugadora de Kickbaseball, Natsuki, quien como hablaba español, la contactaron para que pudiera traducir la explicación del Kickingball y de las reglas básicas del deporte, así como también para que Linda Cáceres pudiera entenderse mejor entre todos los presentes japoneses.

El objetivo principal del Proyecto TSK Expansión perteneciente a la Escuela KICKINTER fue todo un éxito al lograr que en Japón se demarcara el Campo Oficial de Kickingball, así como poner a las niñas japonesas a jugar esta magnífica disciplina. Los entrenadores japoneses no dudaron en demarcar el campo cumpliendo con las medidas oficiales para la categoría junior, con la que se haría la exhibición. Realizaron una gran y amable labor para cumplir con esta petición hecha por Linda.

Para las niñas japonesas era difícil jugar Kickingball, sin embargo lo hacían muy bien y les parecía interesante y divertido ya que juegan un deporte un poco similar. Lo que más les complicaba era que en el Kickbaseball no existe Lanzadora, por lo tanto no les era fácil patear un balón en movimiento. Además, la técnica de lanzamiento también les era un poco incómoda, por la ausencia de esta posición en el deporte que practican. También la receptoría se les hacía difícil, pues cuando la pateadora dejaba pasar el balón no lograban atraparlo, porque tampoco la Receptora en el Kickbaseball recibe balones por el suelo de esta manera.

La actividad se inició a las 10:30 am y culminó a las 4:30 pm; toda una gran oportunidad y un día tan esperado que se hace historia para nuestro gran deporte "El Kickingball"; aunque no se espera que dé muchos resultados ya que sólo fue un único día, pero deseamos que los japoneses algún día se interesen por iniciar este deporte allá como otra alternativa para las niñas japonesas. Nos queda seguir luchando por esta magnífica disciplina, y puede que sólo haya sido un día, pero existe la probabilidad de que se logre expandir este deporte en esta gran país, un país de alta potencia deportiva como lo es Japón.